lunes 27 de septiembre de 2010

"de pronto un conejo blanco de ojos rosados pasó corriendo a su lado."

Resulta que hace unos días me sentí Alicia. Como preludio de la primavera me encontré un conejo blanco, gordo, y de ojos rojos. En realidad, yo venía caminando por calle San Lorenzo, y me topé con la chica que los domingos y feriados atiende el locutorio que está abajo de mi casa. La chica, Rocio, sostenía una caja con un conejo. Me explicó que no sabía que hacer con este, que ella tenía un perro en su departamento, y que el perro se quería comer a Pantuflas, lease al animal no deseado. La cosa es que me termine llevando la caja con el animal. Camine como unas nueve cuadras más, hasta a la casa de Chiara.
Ese día ibamos al cumpleaños de un amigo, en Fisherton. La Alicia tercermundista, su amiga y el conejo viajaron en el 115 hasta aquellos lados. El cumpleañero no entendió porque le llevamos un conejo, pero lo bueno fue que su hermana, que es maestra en una primaria, se llevó el conejo a la huerta de dicho lugar, para que sea acariciado hasta el fin de sus días por niños con las manos llenas de Topolino.
Cabe destacar, que salvé a un conejo sin techo.

3 comentarios:

mamá dijo...

tu vida ya tiene sentido... no cualquier alicia tercermundista viaja a fisherton llevando un conejo de regalo...
vas a ser una linda abuela contando anecdotas a sus nietos... que las siga habiendo! beso

mamá dijo...

tu vida ya tiene sentido... no cualquier alicia tercermundista viaja a fisherton llevando un conejo de regalo...
vas a ser una linda abuela contando anecdotas a sus nietos... que las siga habiendo! beso

mamá dijo...

tu vida ya tiene sentido... no cualquier alicia tercermundista viaja a fisherton llevando un conejo de regalo...
vas a ser una linda abuela contando anecdotas a sus nietos... que las siga habiendo! beso